La actual coyuntura económica que todos los”players” del mercado estamos obligados a sortear diariamente genera, con independencia del tamaño de las Compañías, innumerables tensiones.
En el caso particular de las “pymes” (principales integrantes, cuantitativamente hablando, del tejido empresarial nacional), estas tensiones dificultan e incluso impiden a los empresarios y/o primeros directivos de las mismas realizar un mínimo enfoque estratégico de su negocio.
Con independencia del tamaño de la Sociedad, siempre he manifestado que es empresario /directivo, y debe comportarse como tal, aquél que tiene empresa o un cargo de esta naturaleza en su compañía y que debe por tanto responsabilizarse de garantizar una óptima gestión.
Como es sabido en el mundo de la gestión empresarial, de forma resumida podemos agrupar las actuaciones a desarrollar en la Dirección de las Sociedades en dos grandes grupos:
a) GESTIÓN OPERATIVA: Propia del “día a día” de nuestros negocios y encaminada fundamentalmente a solucionar problemas / tensiones a muy corto plazo.
(ej. tensiones de tesorería, bajas de personal, averías de maquinaria,….).
Estas decisiones persiguen la supervivencia de la empresa y la solución de los problemas más inmediatos que la pueden poner en duda.
b) GESTIÓN ESTRATÉGICA: Integrada por aquellas decisiones más a largo plazo que tratan de asegurar la viabilidad de la empresa.
(ej. nuevos mercados,nuevos productos,adquisiciones de empresas, optimización / organización de recursos, ….).
Obviamente, una adecuada gestión de ambos niveles de decisión es imprescindible, aunque en ocasiones no suficiente para alcanzar la viabilidad presente y futura de una compañía / proyecto.
La tensión e inmediatez que requiere / genera la gestión operativa hace que el empresario / directivo preste siempre una atención máxima y preferente a la misma. De hecho, la experiencia y vivencia de la realidad de numerosas pymes, me demuestra regularmente que la realidad de éstas, no es sólo una preponderancia de la gestión operativa sobre la estratégica, sino más bien un abandono prácticamente total de de la gestión estratégica, centrando todos los esfuerzos en la operativa y el “día a día”.
Éste hecho me genera a menudo sensación de descontrol y de falta de objetivos de nuestras pymes a medio plazo… Debemos tener en cuenta que lo que hoy es medio-largo plazo, mañana será rabioso presente, y estoy convencido que con esta praxis llegará un momento en el que la decisión a tomar sea imposible aplicar en un plazo corto de tiempo.
Conscientes en este punto de la necesidad de dedicar recursos a la gestión estratégica, es muy probable que se nos genera la duda sobre en qué consiste exactamente ésta. La bibliografía al respecto es cuantitativamente muy elevada, pero los recursos de que disponen actualmente la mayoría de las compañías nos obliga a ser eminentemente pragmáticos y, en este sentido, enumero actividades que aunque triviales, no siempre son llevadas a cabo: reflexión, análisis de la situación actual, definición de alternativas a desarrollar, estudio de los posibles impactos de las mismas, decisión, evaluación de las medidas… En definitiva, debemos destinar recursos a la reflexión sobre nuestro negocio (hacia dónde queremos dirigirlo y con qué medidas). En unos casos, estas decisiones nos supondrán días e incluso semanas de debates, reuniones, análisis…pero, en muchos otros, seguramente la gran mayoría, con dedicar horas periódicamente tendremos suficiente.
En una gran corporación, la gestión operacional está habitualmente delegada en los denominados “mandos intermedios” y la gestión estratégica en los principales directivos y/o órganos de gestión de la Sociedad, pudiendo concluir en este sentido que ambas ramas se encuentran habitualmente dotadas de recursos suficientes para su adecuado desarrollo.
Ahora bien, en una “pyme”, con su inherente limitación de recursos, posiblemente agravado por la coyuntura económica actual, en la que a menudo el mando intermedio, el primer ejecutivo y el accionista se concentran en un grupo de personas muy reducido o incluso en una sola persona, la gestión estratégica (la que trata de asegurar la viabilidad de la empresa) cae en el olvido en persecución de la supervivencia a corto plazo.
Es en este punto en el que, desde mi punto de vista y recogiendo el título del artículo, recomiendo a todos los empresarios a los que su “día a día” les impide pensar, meditar, analizar, reflexionar sobre su modelo de negocio y su viabilidad presente y futura, a que se marquen como objetivo o incluso como necesidad para su empresa, realizar un “stop” periódico en la gestión operativa para dedicar ciertos recursos (horas semanales, horas mensuales….) a la gestión estratégica de su negocio, sin olvidar evidentemente que posteriormente deberemos hacer un “go” sobre la citada operativa tan necesaria para la supervivencia de nuestras pymes.